Talampaya, la emboscada del desierto
Por admin • 24 jun, 2011 • Sección: General, TurismoTalampaya, la emboscada del desierto
Sergio Leiva tiene 83 años, nueve hijos y numerosos nietos; bautizó las formas de piedra más famosas de este Parque Nacional, que es Patrimonio Natural de la Humanidad; cómo una zona de bandoleros se convirtió en atractivo turístico
“Entonces el Señor Dios los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría”, dice el Génesis. Aunque poco importa si Don Leiva leyó alguna vez ese pasaje bíblico, ahí iba él, como un poeta elemental, dándole identidad a los caprichos de la tierra. La Catedral, El Monje, La Chimenea, todos ellos nombres de formaciones rocosas trabajadas por el viento en el Parque Nacional Talampaya, al sur de la provincia de La Rioja.
“A todos los nombres de las erosiones se los he puesto yo: El vigía, La Catedral, El Rostro de Cristo, La Chimenea y El Monje”, asegura Leiva Foto: Juan Pablo Baliña
Sergio Plácido Leiva es su nombre completo. Tiene 83 años, nueve hijos y varios nietos. Actualmente vive en Pagancillo, un pequeño pueblo ubicado treinta kilómetros al norte del Parque. Allí, el Río Talampaya era un antiguo paso utilizado por arrieros; por ese mismo lecho seco avanza este relato.
Según don Leiva Talampaya era una estancia de la comunidad de Pagancillo: “Si hasta recuerdo ver los quesos oreándose en los ranchos, pero empezó a mermar la lluvia y con ella los animales. En aquel tiempo iba en mula campeando hacienda con mi padre, por eso conozco toda esta zona”. Y completa: “Existían varios puestos en el actual Parque; Chañares era uno, Agua del Jume otro y El Sunchito otro. Más allá estaba Las Barrancas, que era una casa de palo a pique donde había estanques, pircas y corrales de piedra; uno llamado aguada de Don Eduardo. Desde ese lugar hasta Laguna Brava salía una senda de arrieros, pero ahora ahí se hacen guías turísticas, todo eso no está más”.
“Si hasta recuerdo ver los quesos oreándose en los ranchos, pero empezó a mermar la lluvia y con ella los animales. En aquel tiempo iba en mula campeando hacienda con mi padre”
Criollos, pura estirpe. Don Leiva habla de “los criollos” para referirse a una estirpe antigua, a aquellos pioneros que frente a la carencia de todo pusieron su presencia. Ergidio Pérez fue uno de ellos, Ricardo Narváez otro. Este último aún vive en Pagancillo. El y don Leiva son dos viejos amigos, o como los llaman por aquí, los fundadores anónimos de Talampaya.
“Narváez hacía de baqueano conmigo cuando alguien nos pedía”, recuerda Leiva. “La gente llegaba preguntando por Talampaya y nosotros los llevábamos. Primero sólo venían a investigar pero después empezó a llegar algo de gente por curiosidad, porque le habían contado. Pero llegaban aquí y no había ni caminos ni nada, pasábamos a caballo, con mulas, no teníamos contrato con nadie y les cobrábamos alguito para vivir. Más tarde me conseguí una Dodge para llevar a la gente pero pasado uno tiempito quedó viejita para las recorridas y hubo que jubilarla”.
Don Leiva revela cuestiones de identidad poco conocidos: “A todos los nombres de las erosiones se los he puesto yo; El vigía, La Catedral, El Rostro de Cristo, La Chimenea y El Monje”, y dice en tren de confidencia: “Hay lugares más lindos todavía, lo bueno sería poder acampar y quedarse unos tres o cuatro días”.
Viajeros en peligro. Durante la segunda mitad del siglo pasado el cañadón cercano a La Horca era paso obligado desde Jáchal hacia Chilecito. Las caravanas atravesaban esos angostos paredones rojizos de casi 100 metros de altura, corriendo el riesgo de ser asaltados por bandoleros en ese pasaje.
Según el relato de Leiva “allí se habían asentado unos asaltantes de la zona que hacían de las suyas y le quitaban todo a los viajeros que marchaban con valijas llamadas petacas. Algunos pasaban y otros no. Sabían que nadie los perseguiría mucho por estos lados. Además, el suelo arenoso y el viento se ocupaban de borrar los rastros”.
Leiva asegura que estos asaltantes apuñalaban a los viajeros y los enterraban en ese mismo lugar. “Esto sucedió durante un buen tiempo hasta que los hicieron confesar en el llamado Árbol de la Horca y ahí nomás fueron ajusticiados. Sólo monedas robaban pero un policía bravo de Huaco lo mató, y aunque se creía que eran muchos al final resultó ser uno solo. Así se terminaron los asaltos de Talampaya”.
Alguien comprendió su altura y sombra de piedra, por eso los cañadones y las formaciones de Talampaya caben en cada uno de sus nombres. Ahora, esos nombres que nacieron en una charla sencilla entre don Leiva y Narváez son patrimonio de la humanidad, pero ella no se enterará jamás. Sólo las piedras que vieron pasar a don Leiva lo sabrán.
Juan Pablo Baliña
Desde el Parque Nacional Talampaya, La Rioja
Patrimonio Natural de la Humanidad
Especial para LANACION.com
www.talampaya.gov.ar
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Soy artista visual, en estos momentos estoy preparando una muestra fotográfica para presentar en España sobre paisajes desérticos.
Estoy muy entusiasmada en unir fotografías de Talampaya a las que ya forman parte de esta exposición, el parque nacional de Timanfaya en Lanzarote y el desierto del Wadi Rum de Jordania. Necesito saber si existe la posibilidad de realizar una expedición fotográfica al parque Talampaya con un poco mas de detenimiento, entendiendo que a veces las excursiones normales con muchos turistas posiblemente sean demasiado rápidas. La pregunta es si ustedes dispondrían de una persona que me acompañara con un vehículo, casi de manera individual, con un poco mas de “lentitud” como para poder hacer tomas,
Voy con mi equipo fotográfico y a veces necesito mas tiempo en preparación. Necesitaría saber si eso es posible, cual sería la tarifa, posiblemente para dos o tres días de expedición y cual sería el mejor momento para hacerlo.
gracias
maria
muy interesante estuve alli pero estas historias no se cuentan en las excursiones turisticas muy interesante estuve en pagancillo e ignoraba la existencia de estas personas, gracias por aportar mas.-
Les diré algo que nunca quizas lo han escuchado. ni la gente que vivió alli lo sabe bien. soy aborigen AONIKENK. mis ancestros fueron a parar en el ALTO JAGUÉ, el ultimo pueblo de La Rioja. muy cercano a Talampaya. yendo para Chile, despues de este parque, hay que cruzar la montaña por un paso que se llama Quebrada de Troya. son aproximadamente 33 km de Vinchina hasta el Alto Jagué. este lugar, poblado de minas de oro y plata, tambien tiene uranio. el uranio es combustible para naves extraterrestres. por alli en la noche, se ven infinidades de naves que se posan en las montañas varios minutos. debajo del Talampaya y el cerro El Bonete, hay una ciudad intraterrena denominada ERKS. se ven grandes naves de hasta cien metros de diametro entrar en esos lugares en otra dimension. tambien hay fotos de hombrecillos con deformidad craneana chiquitos, andando por ahi de dia. tambien hay pumas y bichos peligrosos. de noche, no hay que andar. se ven cosas muy raras. un saludo. http://www.aborigenes-elcona.com